miércoles 2 de junio de 2010

Two Lovers

Dicen que el cine es una buena herramienta para medir las inquietudes sociales. Durante la época de la Guerra Fría surgieron innumerables películas que explotaban ese miedo de la Humanidad al cataclismo nuclear y sus consecuencias. Tal vez me equivoque pero últimamente he captado un tipo de inquietud en algunas películas con el que me siento totalmente identificado, y tengo la sensación de que dentro de unos años, al mirar atrás y revisar estos films, podremos trazar una radiografía bastante exhaustiva de nuestras inquietudes, de nuestros miedos y aspiraciones.
Ayer vi Two Lovers. La historia me llamaba bastante la atención y sólo hizo falta que un par de amigos alabaran la película para decidirme a ir a verla. No me defraudó. Me encantó. A pesar de algunas cosillas, me pareció una historia sobrecogedora. Aunque creo que es una de esas películas que, o te encantan, o acabas echando pestes de ella.

Two Lovers está dirigida por James Gray y narra la historia de Leonard Kraditor, un tipo complejo (Joaquin Phoenix lo borda) que ha quedado marcado por la infructuosa relación amorosa de una mujer con la que llegó a estar comprometido. Leonard siente que es incapaz de volver a amar, y eso le ha llevado a intentar suicidarse en varias ocasiones.
Pero su vida cambia cuando conoce a dos mujeres prácticamente al mismo tiempo. Por un lado está Sandra Cohen (Vinessa Shaw), que representa la estabilidad emocional y económica. Es hija de un hombre de negocios que quiere comprar la empresa del padre de Leonard y hacerle encargado de un negocio que promete muchos beneficios.
Por otro lado está Michelle Raush (Gwyneth Paltrow), una vecina recién mudada a su bloque de apartamentos que representa la emoción, la improvisación, la incertidumbre. Una chica arruinada, que va dando tumbos por la vida sin un destino concreto, sin mirar más allá del espacio que puede controlar.
La dualidad está servida. Y el debate también. ¿Qué queremos, una vida llena de emociones hasta el final, (aún sabiendo que el final puede ser doloroso) o una vida tranquila, con alguien que nos ama sin contemplaciones pero en cuyo horizonte no se presenta más emoción que la que puede suponer cambiarle los pañales a un bebé?

Algo de esto hay también en Up in the air, la estupenda película protagonizada por George Clooney. Y también veo algo parecido en Juegos Secretos, una de mis películas favoritas. Y pienso si todo esto es un síntoma del mal de nuestra generación: la ansiedad. Seamos sinceros, somos una generación que ha tenido siempre lo que ha querido. Nos dijeron que podíamos ser cualquier cosa, que podíamos convertirnos en lo que quisieramos. Y sin saberlo, esa opción siempre abierta a elegir, a hacer lo que más nos apetecía, tenía otro lado que estamos descubriendo ahora. Y es que siempre hay que renunciar a algo. Siempre se pierde algo, no lo podemos tener todo. Bajo mi punto de vista se pueden hacer dos cosas llegados a este punto: lamentar eternamente lo que hemos perdido con la elección que hemos hecho, o mirar alrededor y fijarnos en todo lo que hemos ganado. El problema es que no sabemos lo que queremos. Queremos una vida plena, llena de emociones, pero también queremos una estabilidad. Lo queremos todo. No queremos renunciar a nada. Y así nos va. Porque aún no hemos aprendido que por mucho que nos empeñemos, las cosas no siempre salen como queremos. No tenemos tanto control sobre nuestras vidas como nos habían hecho creer. Y sin embargo, hay que seguir jugando...

1 comentarios:

Netaholica dijo...

Me ha encantado tu post. No he visto Two Lovers, ni tampoco Juegos Secretos pero con estas reseñas está claro que merecen la pena. Muchas gracias y un abrazo des de Terrassa (Barcelona)