Sí, es verdad, tenía esto un poco abandonado y ya iba siendo hora de ponerlo al día. No quiero poner excusas pero a veces no hay tiempo para escribir, y otras veces sencillamente no tienes nada que contar. Pero empecemos.
La serie del universo Terminator, Las Crónicas de Sarah Connor, llegó a su final hace un par de semanas. Y por lo que se rumorea parece que será un final definitivo, aunque ya se sabe que hasta que no se desmontan los decorados no se puede asegurar nada. Llevo tiempo diciendo que esta serie me deja con sabor agridulce, y el final no ha sido menos. Los últimos capítulos de esta segunda temporada parecían una carrera contrarreloj para quitarse de encima a personajes más o menos importantes y tratar de cerrar el círculo en torno a la forja heróica de un John Connor que pasaba de ser un niño de mamá, a convertirse en un verdadero líder en la rebelión contra las máquinas.
Yo espero que la película protagonizada por Christian Bale deje de andarse por las ramas y coja el toro por los cuernos, porque en mi opinión, lo que le ha pasado a Josh Friedman (responsable de los guiones de la serie) es que se ha hecho la picha un lío (con perdón). El tunel del tiempo no sólo parecía un coladero de gente, sino que era como la Gran Vía un sábado por la tarde. Por allí entraban y salían tanto humanos como cyborgs con diferentes misiones sin despeinarse (¿nos explicarán en Terminator Salvation cómo funciona la máquina del tiempo?). Muchas tramas han quedado sin explicación, como la de Jesse y Riley (maldigo a Josh Friedman por haber matado a Riley), que no se sabe muy bien si querían matar a Cameron o tocarle las narices a John. Y luego está la muerte de Derek (según he leído en diversos foros, ideada por el Sr. Friedman), que deja a un experto soldado en la lucha contra las máquinas a la altura del betún. Se puede decir que Derek muere súbitamente, sin preaviso, porque así es como matan los Terminators (opinión que defiende mi amigo Fausto), pero yo creo que Derek merecía una muerte mucho más digna y sobre todo heróica. No en vano es el hermano de Kyle (auténtico héroe de toda esta saga), y después de tantos capítulos uno ya se había olvidado de que este tipo era el tontaina rapero de Sensación de vivir, y realmente resultaba creíble como soldado llegado del futuro (¡qué cosas!). Pero es que además muere por el disparo de un Terminator que no aporta absolutamente nada a la historia, pues ni sabemos de dónde ha salido, ni porqué busca a la niña Savannah (otra trama inexplicada, ¿cuál es el papel de esa niña en todo esto?), y que además muere en el siguiente capítulo a manos de Catherine (T-1000) Weaver. ¿Por qué? ¿Qué hace la Srta. Weaver con el endoesqueleto del Terminator? ¿Para quién trabaja realmente Catherine Weaver, para John o para Skynet? ¿De dónde viene la nave que se estrella contra el edificio de Weaver? ¿Por qué se estrella contra ese edificio? ¿Por qué no hay 50 coches de policía acordonando el edificio tras ese incidente? ¿Por qué Sarah Connor campa a sus anchas después de haberse escapado de la cárcel, sin miedo a que la detengan? Yo creo que ni los propios guionistas lo saben. Y cuando el espectador tiene esa sensación... mal asunto.
En fin, agradecemos a la Fox que le diera el papel de la sufrida Sarah Connor a la estupenda Lena Heady (estupenda en todos los aspectos). Ya dije una vez que no le hace sombra a Linda Hamilton, pero puestos a buscar un rostro más bello, Lena es la elección perfecta. Esa mirada perdida, ese gesto de "me gustaría decir muchas cosas, pero debo morderme la lengua", esa pose de mujer enfrentada a su destino... lo echaremos de menos. Yo por mi parte echaré de menos a Leven Rambin (al igual que John Connor) aunque trataré de seguir la pista de esta actriz.
Siguiendo con series, Héroes ha llegado al fin de su tercera temporada. También a Tim Kring parece habérsele ido de las manos un universo tan jugoso como el que nos presenta en su serie, pero creo que últimamente han recuperado el ritmo y el olfato de los buenos capítulos (según dicen gracias al talento de Bryan Fuller). Este lunes se emitió el último capítulo de la temporada, y como aún no lo he visto, escribiré mis impresiones cuando lo haga pero debo decir que el anterior capítulo (I am Sylar) me pareció sublime por los innumerables giros de la trama gracias al nuevo poder de Sylar para imitar la forma de cualquier ser humano (lo mismo que hacía Mística en X-men). Genial.
Y ya que estamos enchufados, el otro día tuve oportunidad de ver The International (gracias por invitarme ;-), película entretenida aunque un poco exagerada en muchos de sus planteamientos. En la escena del Guggenheim (el de Nueva York, no os penseis) resulta difícil de creer que todos esos sicarios hayan pasado los controloes de seguridad del museo, porque ya puestos ¿no podían quedar en un parque? Menos mal que la secuencia es espectacular. Igual de espectacular que el plano del ascensor con un espejo que asombrosamente no refleja la cámara. Estuve varias horas tratando de adivinar cómo habían logrado ese truco. Chapeau. En fin, una peli con muchas persecuciones y muchos tiros (al más puro estilo Frankenheimer), muy entretenida, pero con una trama un pelín enrevesada y confusa donde los malos malísimos son... los banqueros. Muy acorde con estos tiempos que corren.
martes 28 de abril de 2009
martes 7 de abril de 2009
Ciao!
Hacía ya tiempo que tenía pendiente una visita a mi amiga italiana Santa, a quien conocí durante mi estancia universitaria en Valencia. Ella vive en Milán, y allá que nos fuimos mi amigo Antonio (compañero de piso entonces en Valencia) y yo. Santa vive a unos 20 minutos en metro del centro de la ciudad, y aunque debo decir que Milán no me impresionó por su belleza urbanística, es obvio que tiene cosas muy interesantes y un ambiente realmente envidiable (no hay que olvidar que es el centro financiero de Italia y el centro neurálgico de la moda). Nos pateamos el centro varias veces, visitamos el Museo de Ciencia y Tecnología que pone especial atención en los inventos de Leonardo da Vinci, el Duomo y su terraza, etc... Para ver el cuadro de La Última Cena hay que reservar y no nos daban cita hasta una semana después, así que nos quedamos con las ganas.




Y finalmente, como Santa me había prometido, viajamos a Maranello para visitar la Galleria Ferrari, donde se exponen algunos de los bólidos más legendarios de la marca. Obviamente las fotos hablan por sí solas.





En definitiva unos días en los que hemos desconectado y disfrutado, y que nos sirven para recargar pilas y volver a la normalidad con un poco más de energía, que no es poco.




Y finalmente, como Santa me había prometido, viajamos a Maranello para visitar la Galleria Ferrari, donde se exponen algunos de los bólidos más legendarios de la marca. Obviamente las fotos hablan por sí solas.




En definitiva unos días en los que hemos desconectado y disfrutado, y que nos sirven para recargar pilas y volver a la normalidad con un poco más de energía, que no es poco.
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