viernes 4 de diciembre de 2009

Actividad Paranormal

Imaginen, mis queridos lectores, que tienen una cita con esa persona especial que tanto les gusta. Hace ya tiempo que se fijaron en ella, y realmente tenían ganas de tener un momento a solas, un poco de intimidad para tratar de profundizar en esa amistad que tal vez se torne en algo más interesante. Sí, definitivamente es una persona con quien les gustaría tener algo más que una relación amistosa.

Y ahí están, en la esquina de esas dos calles, en el sitio que han acordado para su esperado encuentro. Frente a esa cafetería tan acogedora cuyo olor a café intenso despierta todos los sentidos. Hace un poco de frío y han llegado con cinco minutos de adelanto, pero ¡qué demonios! no queremos empezar con mal pie.
Miran el reloj, ya es la hora acordada. La emoción les embarga, estará a punto de llegar y entonces todo será genial ¿verdad?

Pasan cinco minutos de la hora acordada. Las cosas buenas se hacen esperar, tampoco hay que ser tan estrictos, llegará en cualquier momento. Al fin y al cabo, vale la pena la espera.

Pasan diez minutos. Hay mucho tráfico, seguro que está buscando aparcamiento, pero está viniendo, no hay duda.

Pasan 15 minutos. Vaya, al menos podría haber llamado. Es decir, seguro que está buscando aparcamiento, o el metro se ha averiado, pero siempre hay tiempo para hacer una llamada o mandar un mensaje. Bueno, no hay que impacientarse.

Pasan 25 minutos. Era hoy cuando habíamos quedado ¿verdad? A ver, hoy es viernes... ¿o es jueves?... no, no, es viernes. Era hoy, sin duda. Y me dijo a las 18:30h de eso estoy segurísimo.

Pasan 50 minutos. Esto es el colmo. Casi una hora esperando en la calle y ni siquiera llama. Más le vale tener una buena razón para tanta tardanza.

Pasan 75 minutos. Debería irme a casa. Estoy haciendo el idiota, ni siquiera se ha acordado de nuestra cita... Espero cinco minutos más y si no viene, me voy.

A los 90 minutos aparece nuestra cita, con cara de pocos amigos y diciendo que ha tenido un día horrible. Ni tan siquiera se disculpa. Aquellos ojos tan bonitos ya no parecen tan hipnotizadores. Ni aquella sonrisa nos invita a soñar con los más tiernos momentos. Por si fuera poco nuestra cita nos dice que no ha traído dinero porque no logra encontrar su cartera. ¿Dónde está todo su encanto?... se ha ido al infierno.

Esto que les acabo de contar es lo más parecido a lo que sentí al ver la película Paranormal Activity. Y no diré nada más.