Hola a todos.
La mayoría de vosotros ya sabeis que éste ha sido el peor fin de semana de mi vida. Mi querida madre falleció el viernes de forma totalmente inesperada. Los tres días que han durado los actos protocolarios para despedirnos definitivamente de ella han sido agotadores. He vivido en estos días situaciones que jamás olvidaré, y he podido comprobar que uno nunca está lo suficientemente preparado para una pérdida de ese calibre. Y sin embargo hay que seguir adelante.
Mi madre descansa ya eternamente en el cementerio del pueblo que la acogió durante los últimos 32 años. Más de la mitad de su vida. Han sido tres días en los que la mezcla de tensión, emociones, nervios y las continuas visitas de familiares y amigos me dejaban agotado cada noche. Os aseguro que no habría podido aguantar otro día más a ese ritmo. He tenido la sensación de que todo era muy extraño. Aún me sorprendo a mí mismo pensando que tal vez todo esto no sea más que el fruto de un mal sueño del que pronto despertaré...
Y entre toda la tristeza y desolación, en medio de todo el vacío que provoca la ausencia de mi querida madre, inesperadamente me he quedado con un gran sentimiento de felicidad y satisfacción al observar las continuas muestras de cariño profesadas por la inmensa cantidad de personas que se acercaron a compartir su dolor con mi familia. Todos nos quedamos asombrados al ver cómo la iglesia no podía dar cabida a todos aquellos que acudieron al funeral.
En estos días nos hemos dado cuenta de que mi madre era una persona muy querida, más de lo que nosotros nos hubiéramos imaginado nunca. Con frecuencia he oído decir este fin de semana que era una mujer muy alegre, siempre dispuesta a esbozar una sonrisa y a dar un toque de optimismo a quienes estuvieran a su alrededor. Y sé de buena fé que no es una frase hecha. Su muerte ha sido para mi la oportunidad de ver de nuevo a personas que hacía muchos años que no veía, desde mi tierna infancia hasta mi adolescencia. Ha sido una bellísima reunión de gente que ha significado y significa mucho para mi y mi familia. Una fiesta que ella organizó con el poder de convocatoria que ha demostrado tener para que todos le pudiéramos dar el último adiós.
Siento que la muerte de una madre es el último paso para la madurez total como ser humano. La mujer que me trajo al mundo, aquella que me alimentó, quien me dio calor y comprensión cuando más lo necesitaba, la que calmó mi llanto y curó mis heridas se ha ido para siempre. Se fue sin avisar, pero también sin sufrir. Se fue cuando más ganas tenía de vivir, y en uno de los momentos más dulces de su vida. No en vano, acababa de superar un cáncer. Deja un gran vacío en mi, como si alguien me hubiera arrancado algún órgano vital. Pero nunca olvidaré las lecciones que me enseñó. La última, que pase lo que pase, hay motivos para estar contentos, y que siempre, siempre, hay que mirar al mundo con una sonrisa en los labios. Los demás lo agradecerán, como así me lo han demostrado estos días.
En nombre de mi familia quiero dar las gracias a todos aquellos que nos habeis hecho llegar vuestras muestras de afecto. Realmente nos hemos sentido muy respaldados y muy orgullosos del cariño que guardabais hacia ella.
- Gracias por todo lo que nos has dado mamá -.
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3 comentarios:
Es una de las cosas mas bonitas que he leido en mi vida
Sin duda es un comentario que a mi tía Charo le hubiera gustado leer desde aquí. Seguro que lo leerá desde allí, dondequiera que sea. Felicidades por este precioso escrito. Tu primo Jaime.
I am so sad to hear about your mom Oscar. How are you doing? We can't wait to see you. We have been in the snow before, but it's been at least 10 years! It's so pretty. Take care and we'll see you very soon!
Brittney & Justin
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