Esta ha sido una semana de cambios, otra vez. Me he mudado de piso. Ahora vivo en Alcorcón, en una urbanización con piscina, lo cual convierte el horroso verano madrileño en algo más fácil de digerir. Estoy muy contento en mi nuevo piso. Comparto con otros dos chicos y una chica, que trabaja en una panadería y nos trae pan todos los días por la patilla. Yo aporto lo mío con las bebidas que saco todos los días de Pepsi.
Por cierto, sigo trabajando en Pepsi. Y espero que dure todo este mes, que buena falta me hace la pasta. No hay mucho que contar del trabajo. Mi compañero es un macarra y un paleta, pero creo que en el fondo es buena gente. Debería crear una entrada para hablar de la influencia de la cultura gitana en la juventud española. Lo digo porque mi compi es de los que llevan el coche con las lunas tintadas, le gusta ir con camiseta de tirantes, gafas de sol a la última moda, pelo bien cortito, tirarle besos a las niñas desde la camioneta, y su gusto musical se limita a house y flamenquito. No sé si me entendeis. Cada vez hay más chicos pertenecientes a esta tribu urbana que probablemente ya tenga algún nombre que desconozco. Seguro que sabeis de qué os estoy hablando. El modelo de chica habitual entre esta gente es morena, gustosa de llevar el pelo en coleta, vestir de chandal o bien de ropa ceñida, adora el house y el flamenquito, también lleva gafas de sol a la última moda, y le encanta lucir pendientes y cadenas de oro. Por alguna extraña razón esta gente no sabe hablar en voz baja, se queja por todo y adora a cantantes como Camarón, Manzanita o El Cigala (ágarrate los nombres)... es que he descubierto Radio Olé, y no tiene desperdicio. Me he dado cuenta que la temática flamenca varía entre "qué pena más grande tengo en el corazón" y "estoy tan enamorado de esa niña de ojazos negros que todo me parece estupendo". A veces miro a mi compañero y es como si viera a mi abuelo. Y es por esto que me parece curioso porque jamás pensé que chicos más jóvenes que yo se interesaran por una cultura musical y una actitud que idolatraban mis antepasados. No digo que sea malo, para nada, sólo curioso.
El otro día estuvimos montando uno de los stands de Pepsi en una tienda de chinos, atendida por dos jóvenes chavales... chinos, claro. El caso es que mientras nosotros montábamos el dichoso stand de Pepsi, ellos tenían la mirada pegada a un monitor de ordenador. Estaban viendo el primer capítulo de Héroes, subtitulado en chino. Como os podeis imaginar fue un momento de epifanía. Yo allí sudando la gota gorda montando una nevera de Pepsi, y los chicos ignorándonos y prestando atención a lo que realmente les interesaba: las andanzas de los Petrelli, Claire Bennet, Matt, Suresh y compañía. Digamos que por un momento tuve perfectamente claro que lo que hago ahora es temporal, y que sé perfectamente lo que quiero hacer con mi vida... creo.
Un día de estos iré a ver Los Cronocrímenes. Ya os contaré.
miércoles 2 de julio de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentarios:
¡Buenas! ¡Qué sorpresa tu blog! Ya me he puesto al día como podrás imaginar y lo encuentro muy interesante.
Hace unos días me acordé de ti, pensé que qué estarías haciendo después de tu vuelta a Madrid.
¡Qué ironía! ¡Con la de litros de Cocacola que debes haber vendido en AMC!
No sabía que el camino hacia lo más alto pasaba por Pepsi. Yo tampoco tengo ninguna duda de que así será. :)
Publicar un comentario en la entrada