Llego tarde al colegio y a muchas otras cosas. Ya expliqué el porqué del nombre del blog. Los que os hayais incorporado recientemente a este blog también llegais tarde, pero podeis entender de dónde demonios viene este título si pinchais en la entrada "Bienvenido o bienvenida".
¿Alguna vez os preguntasteis cómo sería la vida de un guionista? ¿Os preguntais de dónde les vienen las ideas, y cómo consiguen desarrollarlas? ¿Os preguntais por qué vosotros no nacisteis con ese talento para poder vivir de la escritura? ¿O quizá os moris de envidia al imaginar al guionista viviendo en su casa junto a la playa, imaginando historias que plasma con elegancia en la pantalla de un ordenador, viviendo con su mujer (una guapísima e inteligente actriz) y conduciendo un Porsche descapotable? Pues amigos míos siento deciros que estais completamente equivocados.
Ya he dicho que soy guionista. Y creo que también he dicho que no vivo de ello... por el momento. Pero permitidme que empiece por el principio. Mi primer recuerdo es de oscuridad. Pero también de un placentero calor, y una gran suavidad. Pronto todo se iría a la porra cuando se abrió el desagüe y salí del vientre de mi madre. ¡Con lo bien que se estaba allí! Algunos años más tarde empecé a ver películas. Primero quise ser actor. Mi ídolo era Patrick Swayze en Norte y Sur. Luego quería ser técnico de efectos especiales. Luego ya quise ser director. Y finalmente quiero ser guionista. ¿Por qué? Por varias razones: los guionistas tienen un horario flexible; los guionistas no se hacen famosos (y menos mal); los guionistas se mantienen en un segundo plano en el proceso de creación; y lo más importante, los guionistas son los creadores de la materia prima. Es decir, los guionistas SON la materia prima. Sin guión no hay historia... bueno, no siempre. Pero sin un buen guión no hay una buena historia.
La verdad es que cuando empecé a estudiar Comunicación Audiovisual (back in the day, como dicen los americanos) ni de lejos me imaginaba escribiendo guiones. Yo era más de acción, de dirigir, o de manejar una cámara. Pero pronto me di cuenta de que para dirigir las historias que me gustaban, lo mejor era escribirlas yo mismo. Y ahí empezó todo. Un pequeño relato en la asignatura de Literatura para subir nota hizo que me entrara el gusanillo. Luego un corto, otro corto, algunos relatos, y finalmente una película. Sí, sí, una película (tras mi paso por la Escuela de Cine de Cataluña). Vendí ese guión (mi primer guión) y me dieron un dinerillo que no me vino mal. El proyecto aún está en fase de financiación, y el guión ha cambiado tanto que apenas reconozco a los personajes originales, lo cual no es necesariamente negativo. Recuerdo el día que me dijeron las palabras mágicas: nos gusta tu guión y queremos hacerte una oferta. ¡Una oferta! ¡Yo lo que quiero es daros un beso en la boca! Salí de la reunión con una sonrisa que tardó semanas en desaparecer.
Tiempo después escribí otro guión. Lo estoy terminando estos días. Y tengo en mente otros tres posibles guiones que tendría que desarrollar, además de una serie. Mientras tanto me gané la vida trabajando en series como auxiliar y ayudante de dirección. Hasta que me cansé y me fui a Los Angeles. Siempre había querido hacer ese viaje. Ir al corazón de Hollywood y presentar mis credenciales. Allí pasé tres meses llenos de ilusión, porque realmente esa ciudad hace que cada mañana te levantes pensando que todo es posible, que tus sueños están ahí, al doblar la esquina. Los tres meses pasaron rápido (pero tampoco tanto) y ahora he vuelto a mi país. A Madrid. A los proyectos inacabados, a los chanchullos, al "contamos contigo" pero luego nunca más se supo, a la chapuza, a los productores que ni son productores ni los han visto en su vida, al profesionalismo sin profesionales, etc, etc...
Ahora estoy a la espera de un proyecto de serie para internet. También de un proyecto de largometraje para Antena 3. E incluso de un par de pruebas para escribir en series de televisión. ¿Y mientras? Pues mientras trabajo en Pepsi. Hay que pagar un alquiler y otras cosas... Así que monto stands de Pepsi en tiendas. Es algo temporal, para el veranito. Lo que me llevo es un desayuno gratis todos los días, más latas de Pepsi de las que he bebido en mi vida, y conocer a gente interesante, gente honesta, gente que trabaja porque de algo hay que vivir.
Ya tengo la primera anécdota. Hoy el jefe nos ha invitado a mi compañero y a mi a tomarnos algo en un bar mientras esperábamos por unos albaranes. Ellos han pedido un café y yo... una coca-cola. ¡Qué quereis, no tenían Pepsi! Mi jefe me ha dicho que le jodía mucho invitarme a una coca-cola, pero que sí eso era lo que quería... No sé cómo me las apaño para meter siempre la pata. Ha sido la coca-cola más larga de toda mi vida.
Al llegar a casa he recordado que Pepsi había hecho alguna campaña agresiva usando la imagen de Coca-Cola. Ahí van dos ejemplos de genialidad creativa:
http://es.youtube.com/watch?v=EMo6o0BtFG8
http://es.youtube.com/watch?v=wAP2yVsgI6c&feature=related
Y aquí otros de mucha nostalgia:
http://es.youtube.com/watch?v=BFEQ7aH7JDQ&feature=related
http://es.youtube.com/watch?v=HpJpTjAlhno
Seguiré informando. Saludos a todos y todas.
martes 17 de junio de 2008
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